11 de diciembre de 2012

Capitulo 1





Capítulo beteado por Tamara Escobar (Tammy Swan de Cullen), Betas FFAD


Mayo 13 del 2000           

 —Vamos nena, ¿es que acaso no te han dicho que la ropa se usa sólo una vez?, recuérdalo en esta sociedad no encajas, no eres más que una pobre ilusa que trata de encajar en un  puzzle donde no tienes cabida —la voz chillona de Alexandra perforaba cada vez con más fuerza mis tímpanos, mientras que yo lo único que quería era salir corriendo de allí, quería irme  y no volver nunca, quería que la tierra me tragara.


— ¿Cuál es tu empeño conmigo? ¡Déjame en paz! —por primera vez en casi 3 malditos años me hice escuchar.

— ¿Quién te dijo que te podías alzar? ¿Te olvidaste de quien es la que manda aquí?

Tres años escuchando la misma cantaleta de siempre, tres años aguantando humillaciones, tres años siendo la cucaracha pisoteada por todos, tres años siendo la pobre niña con ropas rotas y toda mugrienta.

Todo lo que me hacían era inhumano, solo me criticaban por  no tener el suficiente dinero para vivir  de la maravillosa  manera en la cual ellos vivían. Era cruel y racista. Hacían todo aquello sin saber en realidad por lo que yo estaba pasando.
 Había tenido suficiente. Ya no quiero más ésta porquería de mierda, que desde que había entrado a la preparatoria he tenido, ya no quiero ser humillada,  no quiero  ser vista de esa forma tan lastimera, ya no quiero que me lastimen tanto física como emocionalmente.

 — ¡Ya no más! —se alejó de ella y de su pandilla de torturadores y la vio directamente a los ojos, esos ojos tan hermosos pero a la vez tan horribles, mirarla era como mirar un hielo. Frialdad, eso era lo que te encontrabas al toparte con la mirada de Alexandra— ¿Por qué haces esto? ¿Por qué torturas a todos los que tú crees son inferiores a ti? ¿Por qué? Yo no te  he hecho nada, ¡maldita sea!, no sé cuál es tu empeño conmigo. Solo quiero estar en paz y tú no me dejas ser, ¿qué te interesa si tengo  o  no ropa,  si uso una misma muda dos, tres, quince veces? ¿qué te importa si ando sucia, o si yo cómo? eso no es  problema tuyo, entiéndelo —me sentía liberada, sentía que me había sacado un peso de encima. Muchas humillaciones, muchas palabras horrendas y yo sin hacer nada, pero eso se acabaría  hoy.


—La mugrienta se alzó —escucho como una carcajada macabra sale de sus perfectos labios, pintados del más costoso brillo labial y me encojo dentro de mí misma.

—Seré mugrienta y todo lo que tu puto cerebro crea, pero algo te digo. No soy inferior a ti. Porque tengas dinero, tengas todo lo que yo quiero no significa que seas mejor que yo, sólo demuestra que Dios ha sido más generoso- en cuanto a dinero se refiere- contigo, que conmigo. Ser superior no es tener dinero Alexandra, no es tener un auto lujoso, no es ir de viaje a todos los países del mundo, no es tener a una cuadra de hipócritas persiguiéndote y limpiando el suelo por donde pasas; ser superior  es ser amable con las personas, ser bondadosa, es saber disculparse con los demás cuando hemos cometido una falta, aceptar nuestros errores, y ayudar sin recibir nada a cambio. Si te sientes tan superior con todo tu podrido dinero, entonces, puedes créetelo, pero la realidad es que no es así. La superioridad no sale de un billete de 100 dólares, sale del corazón, cosa de la cual tú careces —me doy la vuelta para salir corriendo y poder llorar largo y tendido, pero me acuerdo de algo— Si tanto te crees superior es porque no lo eres, el que sabe que es superior lo acepta y no lo anda divulgando, simple y sencillamente se queda callado. Se superior es ser modesto —sin más  me fui corriendo hacia mi lugar de escondite, hacia ese lugar donde sentía que podía ser yo sin ser criticada o mirada de mala manera.

Enero 1 del 2008

Mientras veía como el agua caía de los cielos, pensé que mi vida no podía ser mejor, ahora tenía todo lo que quería, todo lo que alguna vez había deseado. Ya no era más la pequeña ilusa, la niña mugrienta, la estúpida boba que creía en casi todos; ahora era Lucia Strong, la dueña de la más importante cadena de televisión en cable de  Londres.

Desde el último piso del edificio de trabajo veía como los transeúntes caminaban a prisa para escapar de la fría lluvia. Sonreí ante el hecho de saber qué hace unos pocos años, cada vez que llovía me mojaba en mi propia casa.

—Señorita Strong la llama al teléfono su madre —pongo los ojos en blanco y bufo.

—Dile que estoy en una reunión.

Mi madre, digamos que últimamente no me la llevo de las mil maravillas con ella, está siendo demasiado metiche para mi buen gusto. Una larga historia.

Mi madre, digamos que últimamente no me la llevo de las mil maravillas con ella, está siendo demasiado metiche para mi gusto. Una larga historia.

—Como ordene —mi secretaria dijo algo por teléfono y colgó para seguir haciendo su labor.

Si alguien me hubiese dicho hace años que yo estaría aquí en estos momentos, hubiera respondido que estaba loco, pero ahora que estoy aquí, puedo decir que es lo mejor que me ha pasado

Tuve que escalar peldaño, por peldaño, superar mi pasado y dejar atrás… muchas cosas. Contraigo mi rostro en dolor cuando  recuerdo  mi pasado. No me gustaba recordarlo de él, no venía al caso, era algo que había sucedido hace ya mucho tiempo. Demasiado tiempo.

Una lágrima comenzó a surcar mi rostro y me la limpio, ellos no merecen mis lágrimas, suficiente habían hecho ya, suficiente había llorado cuando…

Miro a mí alrededor y noto que todo está increíblemente perfecto. El escritorio color caoba al final de la  pared que daba al frente de la puerta de mi oficina, algunos pufs puestos estratégicamente para comodidad de los demás, un cuadro colgado detrás del escritorio, en donde yo posaba  para la revista Glamour, algunos diplomas de lo que ha sido mi corta, pero sustanciosa carrera como reportera, el enorme asiento -el cual sobresalía de manera muy vistosa- se erguía con elegancia por detrás del escritorio. La oficina estaba pintada en colores claros, dándole luminosidad al lugar, una araña guindaba del medio de la oficina dando un aspecto elegante, pero a la vez juvenil. El piso decorado con  baldosas a juego con la decoración. Era lo que yo siempre había soñado e incluso hasta más.

Pero la pregunta que me hago es, ¿valió la pena todo lo que hice para llegar hasta acá,  renegar de algunas personas? <¿y vale la pena sacar a todos los que tengo pensado eliminar de mi vida hasta conseguir llegar al punto máximo de mi vida?, no lo sabía, pero lo que si sabía era que una vez me prometí, no mirar atrás y no ver a quien saco de mi camino con tal de alcanzar todo lo que deseaba. Si no me dolió, ni me importó lo que hice hace 7 años atrás, muchos menos me importara hacer lo que tengo pensado hacer.
Stephania, mi secretaria, me sacó de mis pensamientos llamando para decirme que tenía una entrevista dentro de pocos minutos.

—Le puedes decir que pase —sugiero mientras acomodo las cascadas de rizos que caen por mi espalda.



Ella me ve con una sonrisa amable y sale de la  oficina para entrar con un… ¿Qué adjetivo le podría dar a ese hombre que estaba de pie justamente enfrente de mí?
 Cabello un poco largo, pantalones semis-rotos,  camisa color marrón -la cual parecía demasiado gastada- y una chaqueta de imitación de cuero. En sus manos portaba una pequeña grabadora y su expresión de derrota que me hizo recordar la mía de hace muchos años atrás.

Enfoco mi vista en sus ojos tan azules como el cielo y sonrió con altanería. ¿Sería que en estos tiempos no sabrían vestirse mejor?, no lo sabía, pero tal vez unos cuantos consejos harían de este chico, un hombre en toda la extensión de la palabra.

—Adelante —mascullo entre dientes, mientras compongo una sonrisa la cual he trabajo por más de 5 años.

El chico da el primer paso y veo como sus manos tiemblan, me siento en mi trono y espero a que él tome asiento.

Los minutos fueron transcurriendo y en todo ese preciado tiempo para mí, ninguno habló. El chico me veía como si yo fuera un gato y  él un pequeño ratón. Podía percibir el temblor de sus manos y  una pequeña capa de sudor que comenzaba a mojar su rostro.

—Digo yo que puedes empezar hablar ¿no?[N1]  —inquirí con voz monocorde.

—Si...yo… —escucho como suspira, cierra sus ojos y luego me observa tratando de  ver a través de mí, ¿Qué buscaba ver?, no lo sabía.

—Veamos —sugiero en tono burlón— primero: trata de calmarte, no como. Segundo: deja de obsérvame de esa manera tan desquiciante. ¡No me gusta! Y tercero, pero no menos importante: comienza hacer las preguntas porque el tiempo corre y tu hora creo que ya está por acabarse —lo miro de manera despectiva y respiro hondo a la misma  vez que trato de calmarme. En los pocos minutos que llevábamos allí, el chico me había desesperado.

—Disculpe —me susurra el chico y yo sonrío, pero  fue más una mueca, que una sonrisa— Buenas tardes señorita Strong, mi nombre es Manuel de las Casas y vengo a entrevistarla —la presentación fue un poco…siempre había escuchado esa misma cantaleta. — ¿Qué me puede decir acerca de ser la dueña de esta cadena televisiva? —la respuesta a esa pregunta era sencilla.

—Se siente maravillosamente bien —me veo las uñas y  rio de manera infantil— No sabes lo bien que se siente.

— ¿Cómo hizo para llegar a lo que es hoy en día? ¿Qué tuvo que hacer? ¿Sus padres la apoyaron en todo momento? —preguntaba  rápidamente.

—Tuve que estudiar como todos, y ganarme mi puesto trabajando duramente, dando a entender que me merecía estar aquí. No fue fácil, pero todo valió la pena. Y, mis padres… —titubeo un poco. No me gustaba hablar de eso— Ellos me apoyaron siempre —miento de la peor manera posible.

— ¿Cree que alguna vez podrá tener algo mejor que esto? ¿Cuál es su próxima meta? —el chico me inquiría sin detenerse a tomar aire.

—Sí. Siempre se puede tener algo mejor que esto —le señalo mi oficina y el edificio como tal— la ambición es algo increíble en las personas, mientras más tenemos, más queremos y mi caso, no es la excepción. Mi próxima meta, es ser mejor de lo que ya soy —me mira con los ojos como platos y le sonrío con displicencia— ¿acaso usted no tiene ambiciones en la vida? ¿No quiere ser algo mejor de lo que es? —sin poder evitarlo mi voz es de desprecio.

— ¿Qué me dice de la competencia de otras cadenas televisivas? ¿Cómo afronta cuando sale un programa televiso mucho mejor al que usted ofrece? —la mandíbula  casi e me cae al suelo al oír aquellas palabras, ¿cómo osaba decir aquella barbaridad? ¿Qué quería decir con eso? ¿Qué otras cadenas televisivas tenían mejores programas que los míos?

— ¿Piensa que no ofrezco buenos programas televisivos? —increpo de manera brusca—  desgraciadamente, no he tenido que afrontar ningún problema como el que usted me plantea. Soy lo bastante inteligente como para ofrecer programas que estén a la altura, y,  creo que hasta los momentos ninguna cadena televisiva ha podido ofrecer algo mejor de lo que yo he ofrecido ya. Espero eso responda su inoportuna pregunta —lo fulmino con la mirada y cruzo mis brazos a la altura de mi pecho. Veo que él ni se inmuta.

—Me parece que es una pregunta de lo más corriente, ¿Por qué piensa que todo lo que usted hace es simple y sencillamente maravilloso? En mi opinión personal  no me gusta su cadena televisiva, me parece osada y de muy mal gusto —asegura frente a mí., el chico tenía agallas—  transmitir todo lo lindo, cosas subidas de tono, mentiras, mentiras y más mentiras a los  televidentes. Decir que todo se puede alcanzar, cuando en realidad no es así, ¿eso lo hace maravilloso? A mi parecer no, solo crea ilusiones a personas que no tienen los recursos para ser lo que usted es. Poner cosas sobre, sexo, drogas, aborto ¿lo hace mejor? —y continuaba diciendo tonterías enfrente de mí, y yo por  primera vez, estaba en silencio escuchándolo— Oculta la realidad, ¿Por qué no va a las zonas donde hay pobreza? ¿Por qué no muestra la realidad de las personas? , solo enseña lo que para usted es conveniente, ¿por qué reniega tanto?, me he dado de cuenta que en muchas entrevista que pasan en vivo ve a los entrevistadores como si fuéramos bichos raros, y no es así. Somos personas de carne y hueso como usted. Porque sea millonaria y tenga este maldito edificio no la hace mejor que ninguno de nosotros— el chico respiró hondo y continuó su retahíla— creo que la entrevista se ha terminado por mi parte —detallo como camina hacia la entrada y antes de cruzar la puerta de mi oficina se voltea y me dice: —Éxito en su mierda de vida maravillosa, la cual hace creer que es así, cuando la realidad es otra —sin más se fue, dejándome con un amargo sabor en la boca.

Stephania entra a la  oficina y al ver mi rostro de contrariedad se acercó con cuidado.


Por una parte, todo lo que había dicho ese periodista era correcto, pero en otra estaba muy equivocado


¿Qué sabia él de mi? ¿Quién era para juzgar mi vida? ¿Quién le dio el derecho?, me preguntaba de una manera enervante mientras apremiaba a mi cerebro a que  realizara un respuesta adecuada para cada pregunta.

 Nada en tu vida es lo que parece, sólo que tú te creaste un mundo de perfección, que solamente tú eres capaz de ver, solamente tú lo trasmites y piensas que es así. En realidad no lo es, porque ese mundo de perfección no existe. La perfección sólo la conoce Dios, y tu querida no lo eres, le decía de manera torturadora su conciencia.

Pero nadie sabía nada de mí, nadie me conocía. Y nunca lo harían, porque solo ellos conocían lo que yo daba a conocer y esa era la faceta  perfecta de Lucia Strong; es decir, de mí.

ENTREVISTA CON LA GRAN LUCIA STRONG

            Esto fue lo que pude saber acerca de la exitosa empresaria Lucia Strong, lo que me permitió conocer de ella, y lo que yo me permití conocerla.
            Es una mujer que se nota ha luchado para estar en el lugar donde se encuentra en estos momentos, se nota que como todo ser humano ha tenido que sacrificar algo para estar donde está: en la cima del mundo- como ella misma me lo dio a entender.
            Y es que todos sabemos lo adinerada, exitosa y triunfadora que es esta mujer, siendo su cadena televisiva una de  las mejores en todo el país e incluso fuera de este.

Le he preguntado que se siente tener todo esto y ella ha respondido: “—se siente maravillosamente bien (se rió de manera infantil y observó sus uñas), para luego agregar: —no sabes lo bien que se siente”. Con eso me dio a entender que se sentía más que gustosa de ser directora de aquella cadena televisiva. Al preguntarle sobre si esperaba algo mucho mejor de lo que ya tenía ésta fue su respuesta: “—Sí. Siempre se puede tener algo mejor que esto— me señaló su oficina y todo el edifico en sí. —la ambición es algo increíble en las personas, mientras más tenemos, más queremos y mi caso, no es la excepción. Mi próxima meta, es ser mejor de lo que ya soy”, esto es lo que me ha respondido ella de manera textual

Podemos apreciar que tiene ambición y en realidad ¿Quién no la tiene hoy en día?, todos tratamos de superarnos y ser mejor de lo que ya somos, pero ¿Qué seriamos capaz de hacer para lograrlo?, los dejo con esa incógnita, mientras tanto sólo puedo decir algo y es que: Lucia Strong es una mujer muy inteligente, la cual  tengo la certeza llegara muy lejos, más de lo que ya está, sólo que en mi opinión personal, un poco de humildad es bueno para todo ser humano, ¿no creen?

Lucia terminó de leer el reportaje que aquel chico había escrito sobre ella y sonrió con pesar.

—Eres valiente muchacho, pero demasiado blandengue para mi gusto—se llevó la taza de café -que reposaba sobre el mesón de su cocina- a sus labios para sorber un poco y releer nuevamente aquel reportaje.

Lo de sus padres y la opinión personal que él le había dado sobre su cadena televisiva lo había omitido, pero ¿Por qué?



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Así comienza esta historia, espero sea de su agrado.

¡Deja tu comentario es gratis!

Especial agradecimiento a: Mi hermosa Beta Tammy, sin la cual está locura no estuviera bien escrita. A Valentina mi mejor amiga amiga por brindarme su apoyo. A Melina, hermosa por ayudarme cuando mas lo necesito y a ustedes, los que leen ♥ 

Osbe- Rosie









2 comentarios:

  1. wow :) me gusto mucho! aunque en verdad deberia ella volver a ser la niña humilde! :D y ya soy fan de Manuel *.* bueno espero el prox cap :D...

    Suerte te desea, Aleja lara :P y muchos besos desde Colombia ;)

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  2. Rosie me gusto esta historia de Lucia y si creo que le falta un poco de humildad pero tambien se que hay personas que se portan asi por que es un escudo, creo que ese es el caso de Lucia.. Bueno te seguire leeyendo.. Gracias ;)

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